Mientras tu sombra abrazaba mi cintura
tu silueta a grandes pasos se marchaba,
con una tijera desististe de su figura
para que con algún recuerdo yo me quedara.
Por las noches ella sonreía apenas
observando su oscura nueva guarida
sacaba garras y dientes afilados,
mientras yo sentía sangrar una herida...
Han pasado meses, la siento en vano
se debe haber perdido entre las paredes.
Si miro detenidamente entre mis manos
la veo tatuada, la escucho ciega, y muere...
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